
hay pocas cosas
tan ensordecedoras
como el silencio
tan ensordecedoras
como el silencio
El Blog de la innovación con estilo redexiano. Un espacio abierto a cualquier concepto y a cualquier tema. Una nueva forma de innovar surge de la mano de los apóstoles de la fantasía. Ven con nosotros.

"Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres" - PITAGORAS
El mundo está cambiando, y el lenguaje fija el cambio (y 3)
Nada mejor que un Chevrolet 4X4 presidiendo la salida del avión que había de transportarme de Barcelona a Venecia. Aunque la calidad de la foto quizá no lo refleja fidedignamente, el coche visto desde un lateral se nos presenta impoluto mientras que visto desde el otro lado está completamente embarrado, como se le supone a un vehículo de esas prestaciones. Un nuevo esfuerzo publicitario para seguir captando nuestra atención, todo sea dicho de paso, cada vez más escasa. Decía que nada mejor que un coche antes de embarcar hacia Venecia porque allí no he visto ni uno solo durante más de cuatro días. ¡Realmente inaudito!.
¿Cuánto y por qué estaríais dispuestos a pagar, si los precios son muy altos?: ¿12 euros por entrar en el Palacio Ducal? ¿12 por un café veneciano en el café Florian? ¿100 por un paseo en góndola?.
Y sin embargo, no me duelen prendas al aceptar que fui capaz de ofrecerme en sacrificio para entrar en el Florián y aflojar 22,80 euros por un par de cafés. Me puede más la literatura, el decandentismo, el "saborcillo" de un local que se mantiene igual que estaba en el siglo XVIII y por el que han pasado los más egregios personajes de la cultura. ¿Cómo no tener en cuenta hechos ciertos como los que se cuentan referidos a Richard Wagner? Se explica que Wagner, mientras descansaba en la terraza del café Quadri o del Florian, era frecuentemente requerido por el director de la banda municipal para que dirigiera a su pequeña orquesta. Y se atestigua que el compositor alemán accedía con sumo gusto. Merecería ser una leyenda urbana pero se ve que, además, es cierto. También confieso que los 12 euros para entrar al Palacio Ducal casi, casi están justificados por la belleza - a lo "síndrome de Stendhal", hoy tan de moda- inmensa que atesora, en arquitectura, pintura y magnificicencia. ¿Dónde sino aquí "emborracharse" hasta la extenuación con Tintorettos, Veronese y un largo etcétera?. Demos gracias que la estética de lo feo no haya traspasado ni un ápice las paredes de mármol rosa de Verona y piedra de Istria del Palacio del Dux.





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