Cuando fue anunciado en 2001, el Segway estaba llamado a ser el “vehículo personal del futuro”. Digamos que exageraron: hoy por hoy ese patinete gigante nutre las flotas de unos cuantos cuerpos de policía, empleados de aeropuerto y turistas perezosos. Segway tiene varios problemas: es grande, pesado y caro. Es demasiado lento y frágil para circular por el asfalto, pero demasiado aparatoso para hacerlo por la acera, de modo que necesitaría de un “carril Segway para circular”.
Pero no vamos a criticar al Segway sino a rescatar a su bisabuelo: el Footomobile, tal y como aparecía en un calendario del año 1900, según leemos en Paleo-Future, muy recomendable bitácora dedicada al “futuro que nunca fue”. Fabricado por Electric Monroe, el Footomobile es la proyección desde los albores del siglo XX del 2000, año “en el que nadie caminará”. En esto último hay que reconocer que acertaron.
Pero no vamos a criticar al Segway sino a rescatar a su bisabuelo: el Footomobile, tal y como aparecía en un calendario del año 1900, según leemos en Paleo-Future, muy recomendable bitácora dedicada al “futuro que nunca fue”. Fabricado por Electric Monroe, el Footomobile es la proyección desde los albores del siglo XX del 2000, año “en el que nadie caminará”. En esto último hay que reconocer que acertaron.
